De la crisis de Hong Kong a la devaluación del peso colombiano

Hong Kong, este pequeño país con una población de 7.4 millones de habitantes, símbolo del liberalismo económico, atraviesa una coyuntura crítica, en medio de protestas cotidianas. Un momento histórico que podría alimentar un círculo virtuoso de prosperidad, democracia e inclusión política que refuerza a su vez su crecimiento económico y sus instituciones, nutriendo la prosperidad y el orden. O, por el contrario, esta coyuntura podría llevar a su rica economía a desmoronarse a causa de la crisis política, el retroceso de su democracia y sus libertades civiles.

Las protestas que han pasado de las calles a los edificios del gobierno y al aeropuerto, surgieron a causa de la inconformidad ciudadana por el trámite de una ley de extradición de ciudadanos de Hong Kong hacia China. Aunque este proyecto de ley ya fue retirado por el gobierno, el movimiento social no ha cedido y se ha insistido en mayores reivindicaciones por autonomía y soberanía.

Hong Kong funciona actualmente bajo el modelo de un país, dos sistemas. En teoría el país goza de 40 años, a partir de 1997, de autonomía política y económica, antes de integrarse a los mecanismos de gobierno chinos. A medio camino en el tiempo, su soberanía se vio amenazada por esta ley de extradición que los ciudadanos identificaron con el inicio claro de la intromisión de China en su soberanía para asimilarla a su sistema político de partido único y autoritarismo; una situación que la ciudadanía no está dispuesta a aceptar, dejándolo claro en las calles, frente a los medios de comunicación del mundo entero.

Pero ¿hasta dónde puede llegar esta tensión interna? En realidad, al menos en dos escenarios, podría llevar a amenazar el sistema político de China continental y con ello, su modelo de desarrollo económico, el cual ha sido exitoso al sacar a millones de personas de la pobreza por la vía de un fuerte crecimiento económico, basado en la intervención activa del gobierno en los negocios, de la mano con el sector privado y con una clara apuesta por la exportación, pero sin mayores progresos en los planos democráticos y de libertades civiles.

Analicemos cinco escenarios. En el primero, las protestas pierden intensidad con los días y al igual que el movimiento de los Gilets Jeunes en Francia, los hongkoneses obtienen algunas reivindicaciones, al tiempo que el statu quo se mantiene sin mayores perturbaciones. Es decir, que dejaremos de oír de este tema. Este es con mucha diferencia, el más probable desenlace de las cosas. Si analizamos los otros cuatro escenarios, es solo porque dada la magnitud de sus repercusiones, no podríamos dejar de prepararnos para su eventualidad, aun cuando constituyan escenarios muy poco probables.

Escenario dos: las protestas ganan fuerza y se transforman en un movimiento independentista. Hong Kong obtiene total soberanía sobre su política y su economía y China continental respeta la elección de sus ciudadanos, sin que se produzca un efecto contagio.

Escenario tres: acontecería como en el escenario dos, pero China intervendría impidiendo la independencia de Hong Kong y anexándola totalmente a su sistema político. Hong Kong pasaría a ser una ciudad más de China. Aquí, China consolidaría su poderío político y miliar, ampliando su rol de gran potencia mundial.

Escenario cuatro: las protestas ganan fuerza y se transforman en un movimiento independentista. Hong Kong obtiene total soberanía sobre su política y su economía, China no interviene directamente en Hong Kong, pero se produce un efecto contagio en China continental donde la sociedad civil comienza a cuestionar abiertamente el sistema político chino exigiendo mayores libertades, democracia, amenazando su modelo político-económico.

Escenario quinto: la intervención militar de China en Hong Kong desencadena una guerra civil, la resistencia de Hong Kong mina el autoritarismo chino, dando nacimiento a los movimientos pro democracia y a favor de la trasformación de China en un estado de derecho. Nuevamente esto desestabilizaría en el corto y mediano plazo el modelo de desarrollo chino.

Los escenarios cuatro y cinco tienen el común denominador del contagio. Ambos podrían ser catastróficos en el mediano plazo para la economía mundial al socavar el sistema político autoritario chino que ha sustentado su dinámica económica. Las repercusiones se sentirían indirectamente en Colombia por la vía de los menores precios de las materias primas y la devaluación del peso. Economistas como Acemogulu y Robinson[1], son conscientes de la importancia de estas coyunturas críticas y han advertido sobe las vulnerabilidades de la economía china al no estar sustentadas por el pluralismo político y la inclusión social.

Es importante entonces estar alerta frente a los aparentemente inocuos brotes de violencia de las calles de Hong Kong porque podrían ser la génesis de cambios mayores en la estructura económica y política mundial con serias repercusiones en la economía y los negocios de Colombia.

[1] Acemoglu, D. & Robinso, J. (2012) Why Nations Fail. New York, NY: Crown Business.

Imagen: https://nyti.ms/2YYsQaC

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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