De allá para acá

De toda las pruebas iniciáticas de un éxodo, el naufragio es quizás el drama más representativo de la desesperanza y el arribo al final de los días. El mar es soberbio e implacable en su amenaza a quienes en precarias barcas osan cruzarlo. Ante la inminente tragedia cómo no evocar con el deseo, la mítica figura de Moisés con su mano extendida sobre las aguas del mar Rojo dividiéndose, para dar paso al pueblo hebreo en su huida en busca de la tierra prometida.

En la realidad no hay milagro. El drama de los migrantes se repite desde la antigüedad una y otra vez, hasta el presente. El hambre, los ataques a la vida y a la libertad detonan el instinto natural de supervivencia que busca la salida. Sin embargo, los migrantes se encuentran con murallas físicas y legales que enarbolan la soberanía o la incapacidad de albergarlos en medio del miedo a la diversidad y a las complejidades que supone acogerlos. Se olvida que el desplazamiento es una constante desde los primeros tiempos de la existencia del homo sapiens. La ciencia ha rastreado mediante el ADN las migraciones y etnias de los antepasados y hoy cada quien, puede conocer sus orígenes étnicos, y sorprenderse quienes se precian de su raza al encontrar coincidencias en su ADN, con otras etnias, especialmente de Asia o África.

Recientemente una joven alemana desafió con destreza y valor las lanchas de la policía y la ley antiinmigrantes italiana. Rescató decenas de migrantes que habían salido de Libia en una débil embarcación en las aguas del Mediterráneo y logró arribar a Lampedusa. Cumplió el más alto deber, salvar la vida de unos seres exhaustos. Mas este episodio afortunado, no borra las escenas apocalípticas de quienes sucumben en el intento. Entre otros dolorosos casos de víctimas que han dado la vuelta al mundo, es conmovedor por todo lo que significa y estremece, el del niño ahogado que llevaba un paquetico bien cosido a su chaqueta. Ese paquetico protegido por su envoltura, eran sus calificaciones del colegio. Soñó el niño que ser buen estudiante le abriría una oportunidad en tierras extrañas.

En España, que pasó de ser un país de emigrantes – en diversas condiciones y circunstancias – a un país en el cual buscan acogida poblaciones africanas, sus escritores e intelectuales han sido tocados por el fenómeno de las migraciones. Entre ellos, Juan Goytisolo (premio Cervantes 2014), reconocido de tiempo atrás por su denuncia social y cuyo pensamiento y obra están atravesados por el tema de la migración. “Metáforas de la migración”, ensayo de Marco Kunz, analiza los artículos periodísticos, conferencias y textos de variados géneros que Goytisolo dedicó por años a la problemática migratoria. A propósito del tema, el autor reflexiona: “Vuelvo a Las mil y una noches. A lo del mundo es la casa de los que no la tienen. No pongamos puertas al campo ni afrontemos las migraciones en términos estrictamente policiales. Todos somos emigrantes, hijos  y nietos de emigrantes. El mundo es heterogéneo, mutante, y lo será cada vez más. Los encierros identitarios, los nacionalismos ahistóricos, que solo miran atrás y cultivan los privativo, vuelven la espalda al movimiento imparable de personas, lenguas, usos, expresiones artísticas. Todos podemos ser otros, y aprender de ello (..) Todos podemos ser potencialmente náufragos y añorar el libre vuelo de las cigüeñas”.

En “Voces del Estrecho”, el escritor Andrés Sorel, también conocido por preocupaciones sociales, acude a la ficción para dar voz a hombres, mujeres, y niños fallecidos en las Aguas del Mediterráneo al cruzar el estrecho de Gibraltar. En las llamadas “pateras”, embarcaciones de madera con poco fondo utilizadas por los inmigrantes del norte de África para la travesía. En el espacio literario de la obra, aquellos pueden hablar con Ismael, su guardián. Dentro de una atmósfera poética y fantasmal Ismael cuenta que le hablan “de sus cosas: de cuando eran pequeños, de su tierra, del miedo que pasaron en la travesía, de lo que ahora penan. Y de su otra vida, de la de antes”. A esa voces que “ya nadie escucha, a las que no se da importancia” y a los responsables, Sorel les otorga la dimensión y el juicio que corresponde a un drama de la humanidad que clama por justicia y acciones del mundo entero.

La importancia de esta obra, va más allá de su gran factura literaria y poética, al sensibilizar  al  lector en la problemática de quienes se ven forzados a salir de sus tierras sin más que la ropa que llevan puesta, para enfrentar soledad, riesgos e incertidumbre. Donde quiera que haya éxodo de poblaciones que van en huida del peligro o del hambre, para buscar algo más que sobrevivir, es responsabilidad de su país de origen y de todos los demás países, encontrar salidas para que sus esperanzas no naufraguen en el mar de la indiferencia.

REFERENCIAS

Metáforas de la Migración. Edición impresa EL PAIS, 24 de septiembre de 2004.

Las Voces del Estrecho. Andrés Sorel. 2016. Ediciones Akal, S.A. 2016. Madrid, España

Imagen: https://bit.ly/2XMeB8Q

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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