Culto al libro

En momentos en que proliferan los mensajes efímeros y sin contenido, viene bien celebrar el día del libro y sus ferias. Los pictogramas, signos o caracteres en soportes de piedra, madera, tablillas en arcilla, papiros, seda o papel, hasta llegar al libro actual, nos hablan de los conocimientos y el pensamiento del hombre a lo largo de su evolución.

Desde la tableta en la escritura cuneiforme, hasta el cuerpo impreso del libro o la tableta electrónica que lo alberga, han transcurrido siglos en que ningún otro producto de la cultura diferente al libro, pudo dar inicio a la historia y difundir tantas experiencias de la aventura de la humanidad sobre la tierra. Como lo expresó Jorge Luis Borges en conferencia sobre el libro, “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso, es sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo, el microscopio, el telescopio son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.”

Muchos pueden ser los contenidos del libro que el lector ha de saber seleccionar y disfrutar según sus preferencias o inquietudes, y otras tantas las virtudes de las obras por los mundos que nos descubren y por el ejercicio mismo de la lectura. Con su lectura se activan redes neuronales, se potencian funciones cognitivas y se crean imágenes mentales, de un modo tal que las imágenes de las pantallas no lo logran, por lo que bien puede decirse que un buen libro vale más que mil imágenes que pasan.

El libro es manifestación de una voluntad de fijar y difundir estudios, ideas y experiencias. En la literatura el libro es viaje del lenguaje y de la imaginación que el lector completa desde su propia comprensión. De los libros han surgido personajes literarios que andan por ahí, sin que pueda decirse que no existen, pues los convocamos a menudo, los apreciamos y los descubrimos de nuevo cada vez que volvemos a ellos en una relectura. Están por ejemplo, el Quijote de algún lugar de la Mancha, la Celestina, Fausto, el jorobado de Notre Dame,  Madame Bovary, Hércules Poirot, Julián Sorel, Úrsula, Maqroll el Gaviero, Mario Conde. En especial de la infancia, no olvidamos a Alicia en el país de las maravillas, Simón el bobito, el gato con botas entre otros, y recientemente conocimos a Harry Potter. Encontrar la significancia y trascendencia que hay tras estos personajes literarios, es parte del reto y la diversión en la lectura, es el camino por el cual debe llevarse de la mano a los niños para que en sus vidas gocen del encanto y los frutos de la cultura y el pensamiento.

A propósito de la relectura de un libro, Borges deja una inquietante reflexión metafísica, si así se puede llamar : (..) “Heráclito dijo (lo he repetido demasiadas veces) que nadie baja dos veces al mismo río porque las aguas cambian, pero lo más terrible es que nosotros somos no menos fluidos que el río. Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la connotación de la palabra es otra. Además, los libros están cargados de pasado”.(…) “Si leemos un libro antiguo es como si leyéramos todo el tiempo que ha transcurrido desde el día que fue escrito y nosotros. Por eso conviene mantener el culto del libro. El libro puede estar lleno de erratas, podemos no estar de acuerdo con las opiniones del autor, pero todavía conserva algo sagrado, algo divino, no con respeto supersticioso, pero sí con el deseo de encontrar felicidad, de encontrar sabiduría”.

Las comunidades, desde la antigüedad, han querido preservar el patrimonio histórico y cultural de los libros depositándolos en un lugar de encuentro de quienes quieran incursionar en facetas del saber. En esa voluntad es memorable la gran biblioteca de Alejandría. A nivel regional, en 1892 el Instituto Literario de Cali realizó un llamado a la sociedad caleña para su cooperación en la conformación de una biblioteca de carácter público con obras de historia, literatura y ciencia, sociedad que respondió de manera generosa con la donación de libros de sus bibliotecas privadas.  Este fue el origen de la posterior constitución de la Biblioteca del Centenario, con ocasión del primer centenario de la independencia. Tanto las bibliotecas como las ferias del libro, son espacios que reúnen,  amplifican y difunden los contenidos de los libros por su valor en el cultivo de la inteligencia y el conocimiento. Los libros determinan en buena parte, el rumbo de las nuevas generaciones hacia la cultura, la civilización y la convivencia, siempre que se infunda en ellas el gusto por descubrir a través de la lectura, los apasionantes episodios y dimensiones de la historia, la literatura y las ciencias.

Referencias:

www.laserpblanca.com/borges-el-libro Conferencia EL LIBRO. Jorge Luis Borges, Borges oral. Alianza Editorial. (1998)

Historia Crítica. Revista Universidad de los Andes No. 45 (2011).  Creando una Biblioteca durante la Regeneración: la iniciativa del Instituto Literario de Cali en 1.892. Juan David Murillo Sandoval

Imagen: https://bit.ly/2ICmw0M

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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