Crónica de un suicidio colectivo anunciado

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el Obispo”. Gabriel García Márquez

Esta es una de las primeras frases que más me gusta de libro alguno. Tiene la virtud de contar desde el principio cuál será el final de la historia, dejando al lector con la necesidad irremediable de sumergirse en sus páginas para poder conocer el desenlace.

Algo similar pensé luego de tener el privilegio de entrevistar al Padre Luis Ugalde S.J. (Podcast de la entrevista en: https://bit.ly/2GWcQMY ). Según él mismo cuenta, en agosto de 1998, se encontraba en la ciudad de Mérida, cuando en plena campaña política en la que era inminente la llegada de Chávez al poder, asistió a su mitin. Como analista político y profesor de teorías políticas contemporáneas y cambio social, fue testigo del apoteósico discurso que hacía delirar a sus seguidores.

Luego de escucharlo, escribió un premonitorio artículo en El Diario de Caracas llamado “El gobierno de Chávez” donde afirmó: “Hay alta probabilidad de que Chavez gane las elecciones y pocas de que pueda hacer un buen gobierno, lo que significa una especie de suicidio colectivo”.

Dice el Padre Ugalde: “Lo dije porque Chávez captaba el malestar y el descontento de la gente. Pero después cuando tenía que dar  soluciones, en vez de plantear un cambio radical del Estado venezolano con todas las distorsiones que tenía, proponía las típicas respuestas de la izquierda latinoamericana de los años sesentas con las que se puede criticar, pero no se puede gobernar”.

El seductor discurso de Chávez generaba entonces una embriaguez colectiva. En ese momento había mucha gente en todos los sectores, incluso en la Iglesia a  su favor, pues encarnaba el descontento de la gente ante los sucesivos gobiernos que le precedieron.

Escribir sistemáticamente y de manera crítica contra el regimen de Chávez y luego de Maduro le han acarreado presiones políticas, algo que no es nuevo para  el jesuita Ugalde.

Cuando el “caracazo” de 1989, siendo vicerrector de la Universidad Católica Andrés Bello y  viviendo en un barrio popular, grupos de  derecha intuían que sería el próximo rector y creían que introduciría el marxismo y la teologìa de la liberación, afirmando que  era comunista, cosa que nunca ha sido. Fue así como vino un comando antiguerrillero y se lo llevó, junto a toda la comunidad de los jesuitas, acusándolo de ser el instigador del caracazo, lo cual obviamente no era cierto, era una locura y no estuvo de acuerdo. Un estallido social, dice, es un estallido social.

Hoy, es observado por el regimen izquierdista de Maduro que vigila y  graba sus homilias en los barrios populares donde el  socialismo del siglo XXI viene perdiendo influencia.

El Padre Ugalde lamenta haber acertado en prever un suicidio colectivo que ha llevado a Venezuela a la peor crisis humanitaria de su historia. Sabe que la reconstrucción es en todos los frentes.

Uno de sus recientes artículos se llama “La esperanza toma la calle”. Tal es la profundidad de la crisis política, económica y social que, como muchos otros, no ve otro desenlace posible  que la salida de Maduro, que las fuerzas militares entren en razón, cumplan su deber constitucional y que inicie cuanto antes el equivalente a un Plan Marshall, de la manera más expedita posible.

Y ve en Juan Guaidó,  ingeniero industrial a quien ayudó a formar en la universidad, a un joven valiente  con las posibilidades reales de hacer la transición hasta las elecciones.

Hace 20 años el Padre Ugalde acertó anticipando un suicido colectivo. Es de esperar de manera vehemente que esta vez vuelva a acertar y Venezuela renazca de manera pacífica y definitiva.

 

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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