¿Cómo salir de la encrucijada del confinamiento inteligente?

La prolongación de la amenaza del Covid-19 nos ha puesto a cada uno de nosotros frente al que tal vez sea uno de los conflictos éticos más difíciles a los cuales nos hayamos tenido que enfrentar a la hora de expresar serenamente nuestras opiniones. De qué lado inclinar la sensible balanza que representa el dilema de decidir entre la salud y la economía. Frente a esta encrucijada, se comienza a popularizar una idea que consiste en permitir que se lleven las cosas a sus justas proporciones, inspirada en las reflexiones de la reconocida escritora y científica de Oxford Sunetra Gupta.

Por qué dejar confinados a niños y a los jóvenes si los riesgos de la enfermedad sobre ellos son relativamente bajos[1]. Las pérdidas económicas millonarias de emprendedores y empleados son bastante claras. Las pérdidas de quienes no trabajan porque están en edad de estudiar, lo son un poco menos. Estas pérdidas no se pueden medir fácilmente en dinero y sobrepasan con mucho la esfera de lo puramente cognitivo al trascender a las áreas de la inteligencia social y emocional. Las competencias que nos permiten desarrollar una buena relación con nuestros congéneres y con nosotros mismos. Así, el costo de oportunidad de no poder llevar una vida social armónica con sus compañeros de estudio y sus profesores se eleva con cada prolongación de las cuarentenas.

También juega a favor del pronto regreso de la vida estudiantil la misma evidencia científica con la que hemos tomado la decisión de llevar un juicioso confinamiento. Aunque parezca extraño, las tasas de contagio entre niños y jóvenes en los centros educativos son relativamente bajas. Esto es lo que se evidencia en un estudio sobre 2045 alumnos realizado en 13 colegios alemanes de la región de Sajonia donde se permitió el regreso de los estudiantes a clases en medio de la pandemia. Los colegios no serían entonces un (lugar de alto riesgo) Hotspot para el contagio del Coronavirus[2].

No sobra advertir que de cualquier manera los colegios y universidades deben mantener protocolos de bioseguridad adecuados tras su reapertura mientras las capacidades para enfrentar al Covid-19 se fortalecen. Paradójicamente, el regreso de los estudiantes a los centros educativos puede tener incluso un efecto favorable en la lucha contra la enfermedad si los profesores logran enseñar hábitos de higiene y bioseguridad a los estudiantes; un conocimiento muy básico, pero que por razones como la baja educación de sus padres, producto de la pobreza, no forman parte de las costumbres y conocimientos actuales de niños y adolescentes en nuestra nación.

El confinamiento debe concentrarse desde ahora en las personas más vulnerables, ancianos y personas incluyendo jóvenes y niños con comorbilidades. Son quienes tienen además una mayor motivación para hacerlo y por consiguiente quienes se sentirán menos limitadas en sus libertades individuales. Para los jóvenes con comorbilidades, los centros educativos deben garantizar soluciones creativas a través de las plataformas virtuales.

En cuanto a ciertas limitaciones muy estrictas a la movilidad de los mayores, es preciso relajarlas en casos especiales, si ellos lo solicitan. Por ejemplo, debe facilitárseles su desplazamiento a municipios libres de Covid-19 para tomar una residencia permanente allí, si así lo desean. Muchas personas mayores de setenta años tienen familiares en municipios libres de la enfermedad dispuestos a recibirlos tras un chequeo que demuestre su buen estado de salud. Adicionalmente, estos municipios podrían experimentar una reactivación de su sector inmobiliario, pues muchas personas mayores podrían considerar la idea de habitar localidades con baja densidad poblacional o instalarse en áreas rurales.

Es perfectamente compresible la idea de que ningún gobernante debe basar sus decisiones en encuestas, pero también en cierto que ellas pueden reflejar cierta sabiduría colectiva. Para algunos políticos con buenos ingresos y puestos de trabajo relativamente seguros, puede no ser tan evidente la situación de angustia de las personas que han perdido su trabajo o que temen perderlo. Por ello las encuestas no deben ser ignoradas. Así, es interesante analizar lo que nos dice la más reciente encuesta nacional de Guarumo y EcoAnalítica, con datos recogidos entre 8 al 11 de julio de 2020. Estas agencias encontraron que “para el 34,6% de los colombianos el desempleo es lo que más le preocupa, seguido por la corrupción (27,6%) y en tercer lugar la Covid- 19 (13,6%)”[3].  La encuesta fue realizada a 2.122 personas en el territorio nacional.

La CEPAL, en su informe “Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe” alerta sobre el imparable aumento de la pobreza debido a los efectos del confinamiento. Esta entidad “prevé que en 2020 la pobreza en América Latina aumentaría al menos 4,4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año anterior, por lo que alcanzaría un total de 214,7 millones de personas (el 34,7% de la población de la región)”. [4]

Llega entonces el momento de llevar las cosas a su justo medio y redefinir la idea de las cuarentenas inteligentes a un principio de equilibrio entre las necesidades de las nuevas generaciones, la economía y las posibilidades reales de llevar las tasas de contagios de Covid-19 estrictamente a cero. Puede sonar un poco duro, pero este nuevo equilibrio podría significar tener una tolerancia con ciertos niveles manejables de poblaciones infectadas por Covid-19, sin sacrificar los protocolos de bioseguridad, a cambio de una mayor capacidad de educarse y trabajar para la gran mayoría de los ciudadanos.

[1] Luis Felipe Gómez Restrepo. (12 de Julio de 2020). Todo en su Justo Medio. Diario El País, Cali. https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/luis-felipe-gomez-restrepo/todo-en-su-justo-medio.html

[2] Holly Ellyatt. (Julio 14 de 2020). CNBC. Health and Science: Schools have low coronavirus infection rate, German study finds. https://www.cnbc.com/2020/07/14/schools-coronavirus-infection-rate-low-german-study-finds.html

[3] Portafolio. A los colombianos les preocupa más el desempleo que el coronavirus. Julio 13 de 2020.

https://www.portafolio.co/economia/encuesta-percepcion-pais-guarumo-542635

[4] CEPAL. (Julio, 2020, p. 12) Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe: La política fiscal ante la crisis derivada de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). https://www.cepal.org/es/publicaciones/45730-panorama-fiscal-america-latina-caribe-2020-la-politica-fiscal-la-crisis-derivada.

Imagen: https://bit.ly/30hwriq

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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