¿Cómo comprar un Nobel?

Tan estúpido como el título de esta columna es el debate dado esta semana en nuestro país.  En Colombia la racionalidad y el juicio para argumentar y debatir parecen haberse perdido. Aunque no es un fenómeno típicamente nuestro – ver debate presidencial de Estado Unidos o lo sucedido con el Brexit –, ni podemos alardear mucho de nuestro pasado, debates como el que suscitó la pregunta de la periodista Karla Arcila al Presidente Juan Manuel Santos o las afirmaciones de varios uribistas sobre la compra del Nobel parecen ser prueba de ello.

En nuestro país se volvió imposible abordar y asumir cualquier debate público sin la camiseta uribista y la antiuribista, o lo que es lo mismo, la de santista o antisantista. Así, quienes atacan a la periodista lo hacen con el prejuicio que tienen del medio al cual pertenece. Se muestran incapaces de obrar racionalmente, incompetentes para realizar un buen juicio sobre la acción que están condenando. Si revisarán la pregunta, se darían cuenta que fue bien formulada y no induce una respuesta. Además, olvidan que la tarea más importante de un periodista es la de incomodar al poder, no guardar las buenas maneras.

Por su lado, el presidente Santos, más que nadie, dado su antiguo oficio de periodista, debería entender que la labor de estos no es la de lustrarle los zapatos; para lagartos tiene al congreso. Un presidente que se dice demócrata y pacifista, no le queda bien reclamar porque le hacen preguntas incomodas o impertinentes. El debate, cuando es verdadero, no es para adular al otro. El buen periodista es impertinente, pregunta lo que no se quiere contestar, dice lo que nadie quiere escuchar.

Dicho lo anterior, cambiando de bando, los más grave y prueba del grado de idiotez al que hemos llegado, es que estemos discutiendo si un premio Nobel se compra o no. ¿Cuánto habrá pagado Einstein por el suyo o la madre Teresa de Calcuta? ¿Dónde estará el petróleo que dio Malala Yousafzai, a cambio del suyo? Está nuestra sociedad tan corrompida y son nuestros líderes tan corruptos que ya no podemos ver nada honesto en el mundo. Será que la inteligencia no fue nunca un recurso de nuestra sociedad o como muchos otros se nos ha fugado.

Si fuéramos una sociedad seria, que hace el mínimo esfuerzo por discutir racionalmente, esta columna y su tema no tendrían cabida. La denuncia de la compra del Nobel sería cosa de unos loquitos marginales y fanáticos que nadie toma en serio. ¡Pero no! Se los toma en serio y no son marginales.

 

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

1 Comentario

  • mm
    Mateo Varela
    Completamente de acuerdo con la columna. Incluso me atrevo a ir un poco más allá y diría que la pregunta no solo es estúpida, sino que fue fríamente calculada para encender un debate sin sentido, pero que ya caló en la mente colectiva colombiana.

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