Colombia, hacia la profundización del acuerdo CAN-Mercosur

Tras la firma del acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea (UE), se abre un nuevo debate sobre la política comercial colombiana. ¿Debe Colombia reforzar sus lazos comerciales con el bloque suramericano?, o por el contrario, ¿debe mantenerse inalterado el acuerdo comercial de alcance parcial entre las partes?

Argentina y Brasil se encuentran entre las economías más cerradas del mundo. Su comercio internacional de mercancías representa el 24.5% y 22.9% de sus PIB respectivamente. Sus relaciones comerciales se rigen por un puñado de acuerdos comerciales regionales, en claro contraste con la UE que es el bloque comercial con la mayor cantidad de acuerdos vigentes, por encima de los Estados Unidos. No es de extrañar entonces que este sea el acuerdo comercial más importante jamás se haya firmado por parte de los países australes, y uno de los más relevantes para los europeos; solo comparable a los acuerdos firmados con Japón y con Canadá.

En un mundo convulsionado por el retorno del proteccionismo, la conclusión de este acuerdo constituye una reafirmación del compromiso de la UE con las políticas liberales y un paso decisivo del bloque latinoamericano para avanzar en sus procesos de apertura, en una clara ruptura con sus políticas de aislamiento económico de más de dos décadas.

Constituye también una apuesta de los países de Mercosur por adoptar los altos estándares europeos en materia de controles de calidad, en especial para los productos del sector agropecuarios y un compromiso reforzado por el respeto al medio ambiente, al mantenerse dentro de los acuerdos de la Cumbre Ambiental de París que limitan las emisiones de CO2. Pese al escepticismo, Brasil también se compromete a luchar contra la desforestación de la Amazonía. La intensificación en los incendios forestales en la Amazonía brasileña y en Paraguay, en el mes de agosto, han desatado fuertes choques políticos entre los líderes europeos y suramericanos, que muestran la sensibilidad de este tema y la necesidad de que las naciones suramericanas reafirmen sus compromisos de buena voluntad para la defensa del patrimonio ambiental mundial.

El acuerdo aún debe ser ratificado por los parlamentos de los países signatarios y por el Parlamento Europeo. En Francia, existe una fuerte oposición que no cree en la capacidad de las naciones suramericanas para elevar sus estándares ambientales y de calidad, considerando injusto que a los productores europeos se les exija cada vez mayores estándares y por ende mayores costos de producción, mientras que se firman acuerdos con naciones que producen a bajos costos al no respetarlos. Como ocurre con la mayor parte de los acuerdos comerciales, el acuerdo EU-Mercosur, no prevé ningún mecanismo coercitivo que lo haga valer, y depende de la buena fe entre las partes.

A pesar de todo, es todavía posible que este acuerdo comercial sea finalmente ratificado. Por ello Colombia debe estar atenta y anticiparse para aprovechar las oportunidades que con él se abren. De hecho, los países de la Comunidad Andina y de Mercosur firmaron el acuerdo de Complementación Económica N° 59, el cual entró en vigor en 2005. Este acuerdo constituyó un importante paso para el acercamiento entre estos bloques, pero se ha quedado rezagado en su alcance y profundidad.

Colombia y los países de la Comunidad Andina deberían aprovechar la renovada voluntad de los países suramericanos por estrechar sus lazos comerciales, dando un paso hacia la profundización del acuerdo CAN-Mercosur, una apuesta que sería relativamente fácil de ganar al llevar el acuerdo actual al nivel de profundidad de sus respectivos acuerdos con la UE, formando así una de las mayores áreas de integración económica a nivel mundial.

Imagen: https://bit.ly/2kRERfY

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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