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Colombia: Un asunto de competitividad

Todos los años el Foro Económico Mundial publica su informe de competitividad global, el cual clasifica más de 130 países según su nivel de competitividad. La competitividad es entendida como el conjunto de arreglos institucionales y demás factores que afectan la productividad de los factores, y a través de ésta el crecimiento económico y la prosperidad de las naciones. El índice de competitividad global está compuesto por 12 pilares: calidad de las instituciones, infraestructura, ambiente macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior y entrenamiento, eficiencia de los mercados de bienes, del mercado laboral y del sector financiero, tamaño del mercado, sofisticación de los negocios, acceso a la tecnología e innovación.

En su versión 2017 que define qué tan preparados están los países para atraer inversiones y para generar crecimiento económico en el corto y mediano plazo (2018-2020), Suiza, Estados Unidos, Singapur, Holanda y Alemania ocuparon las cinco primeras posiciones.

Colombia mostró un preocupante retroceso de 5 puestos. Pero, si bien es cierto que descender en el ranking es ya bastante grave, lo es todavía más la posición número 66 en la que se encuentra clasificada.

Las principales razones que explican este pobre desempeño son el empeoramiento del pilar institucional en sus variables relacionadas con la corrupción y la confianza en la dirigencia política, así como el delicado estado del ambiente macroeconómico caracterizado por un alto déficit de la cuenta corriente, una inflación desbordada, aunque afortunadamente ya contendida, y unas finanzas públicas poco saludables.

Es normal escuchar voces que relativizan las cosas, afirmando que Colombia es el quinto país más competitivo de américa Latina, solo superado por Chile, Costa Rica, Panamá y México. Pero, este tipo de perspectiva puede no ser más que un falso consuelo. Mirémoslo de otro modo, al mundial de fútbol de Rusia se han clasificado solo 32 selecciones nacionales, entre ellas la selección Colombia.

Lo cierto es que, si hoy realizáramos un mundial de la competitividad invitando al mismo número de países, estaríamos desclasificados. Vale anotar que no clasificar al mundial de la competitividad tiene implicaciones mucho más graves que perder un poco de interés por los partidos que se juegan el próximo verano, aquí estamos hablando de miles de millones de dólares que no se consigue atraer del extranjero o hacer invertir por inversionistas locales debido a la falta de garantías de que estas inversiones serán rentables. Esto a su vez significa menos crecimiento y generación de empleo.

Los colombianos tenemos entonces que tomarnos muy en serio la necesidad de crear una visión de país que nos permita atacar severamente las fuentes de la corrupción, velar por un manejo apropiado de los fondos públicos y mejorar otros pilares de la competitividad como nuestra dotación de infraestructura y nuestro capital humano.

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la Corporación Consorcio Ciudadano.

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