China en el mundo

China tiene 9,6 millones de kilómetros cuadrados, con importantes zonas montañosas y desérticas. Lo cruzan de oeste a este el río Azul (Yang Tse) y el Amarillo (Huang Ho), el primero de más de 6.000 kilómetros, y el segundo de más de 5.000 kilómetros. Su población, de casi 1.400 millones de personas, es un sexto del total del mundo, pero su crecimiento es hoy muy lento. El país fue gobernado por la dinastía Qing, de origen Manchú, entre el siglo XVII y principios del siglo XX. En 1912 se estableció la República de China; tras la invasión japonesa entre 1937 y 1945 hubo una cruenta guerra civil, hasta que en 1949 el Kuomintang del presidente Chiang Kai-Shek fue derrotado por el partido comunista y se exilió en la isla de Taiwan, donde formó un estado independiente, que logró crecimiento económico rápido, en contraste con la República Popular China, donde el sistema político inhibió el desarrollo hasta 1978, cuando Deng Xiao-Ping persuadió al país de la conveniencia de sustituir el modelo estatista establecido por Mao Tse-Dong y sus allegados por uno más eficiente y con más espacio para la innovación. Desde entonces China ha crecido a tasas elevadas de manera sostenida, apoyada en la disposición de la población al trabajo y el impulso a la construcción de conocimiento. Sin embargo, su ingreso per cápita, del orden de US$10.000 por año, sigue siendo más bajo que el de los países desarrollados, y la desigualdad entre las ciudades de la costa este y las regiones agrícolas del interior es notable, aunque se ha reducido recientemente. Parte integral de la estrategia de crecimiento ha sido evitar la revaluación frente al dólar de Estados Unidos para asegurar la competitividad de su aparato productivo en los mercados. Como mecanismo para asegurar el acceso a productos primarios a largo plazo y además mitigar riesgos de inflación invierte en otros países. Permite la inversión extranjera directa pero el partido comunista, el único permitido, maneja las relaciones de trabajo dentro de las empresas. La protección social es limitada, y el gobierno es todavía propietario de la mayoría de empresas grandes. El régimen es totalitario; no se toleran disensos. El partido tiene numerosas facciones, pero sus 80 millones de miembros comparten un propósito: controlar al resto de la población. Una persona, Xi Jin-Ping es cabeza del Estado, el partido y las fuerzas armadas.

En 1997 y 1999 ocupó Hong Kong, hasta ese momento de Gran Bretaña, y Macao, de Portugal. China es hoy el país más activo en el sistema de Naciones Unidas, donde tiene puesto permanente en el Consejo de Seguridad con EE.UU., Rusia, Gran Bretaña y Francia. Busca ganar importancia en Asia Central mediante la construcción de la super autopista denominada la Nueva Ruta de la Seda, que cruzará países asiáticos otrora de la Unión Soviética, pasará por Turquía y Rusia y llegará a la Unión Europea. La inversión, del orden de US$900.000 millones, quizá no será muy rentable, pero puede ser fuente de poder político en los países no desarrollados vinculados.

China tiene presencia en Panamá, donde controla el puerto sobre el Pacífico, y un décimo de la población es de ascendencia china. En Colombia una empresa china es el contratista del proyecto para dotar a Bogotá de tren para el sistema de transporte masivo. Las consecuencias de su creciente presencia en el país son difíciles de anticipar.

 

Columna recuperada del Diario La Republica
Foto de Brett Sayles en Pexels

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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