CARTAGENA ESCENARIO DEL FICCI

Cartagena vive y disfruta por estos días de la versión cincuenta y nueve del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias: FICCI. Es el evento cinematográfico más antiguo e importane de Latinoamérica.

Tal vez de todos los Festivales que recibe la ciudad cada año, éste es uno de los que más disfrutan los cartageneros y obviamente, también, reúne a la crema y nata del sector cinematográfico del país.

El festival venia de capa caída. Gracias a Salvo Basile quien ha estado al frente del mismo como presidente de su junta directiva y a su directora ejecutiva, Lina Rodríguez, quienes se empeñaron en su transformación y modernización, hoy el Festival le presenta una cara renovada al país. Se empeñaron en ello y doy fe de que lo lograron. El modelo de gestión en alianzas importantes entre el sector público y el privado ha hecho del Festival un motor de desarrollo y un evento de alto impacto para la ciudad.

Parte de ese éxito se le debe a la propuesta artística y al trabajo coherente de Mónica Wagenberg. Ella lo llevó a donde está. Desde la dirección artística propuso y dispuso con inteligencia, discreción y pertinencia. El camino trazado lo siguió Diana Bustamante, y ahora le ha correspondido el turno a Felipe Aljure quien ojalá tenga la modestia de inspirarse en el trabajo de sus antecesoras.

El cine colombiano cada día ocupa un espacio más trascendente en la escena nacional. Ha sido un sector atendido y cuenta con una legislación que le afora recursos importantes. Es una industria que se viene consolidando y en los últimos años sus resultados han sido espectaculares. Entre el 2010 y el 2018 se estrenaron 222 películas colombianas frente a 70 en el mismo periodo inmediatamente anterior. Cada vez son más los reconocimientos a producciones nuestras en certámenes internacionales. Destaco la Cámara de Oro como mejor opera prima del Festival de Cannes obtenida por el vallecaucano César Acevedo con su maravillosa película “La Tierra y la Sombra”.

El Consejo para el Desarrollo Cinematográfico es un comité que formula políticas públicas de la mano del gobierno nacional y que define la convocatoria para el sector la cual se lanza en el marco del Festival de Cartagena. En su más reciente edición ese Consejo, en mi opinión de manera equivocada, eliminó el estímulo integral. Se trataba de una bolsa de casi un millón de dólares para un proyecto que a juicio de un jurado independiente merecía ese recurso; esto le permitía al ganador tener una base económica sólida para concurrir a los mercados internacionales a buscar coproductores y garantizar recursos para pensar en proyectos globales, redondos.

Revuelo causó la apertura del Festival en este 2019. La silbatina a las palabras de Marta Lucía Ramírez que asistió solamente para ser oída y no para oír pues apenas terminó su intervención se retiró del recinto. El ingreso de la policía para acallar a los bullosos y amenazarlos con retirarlos del lugar, son muestras de que las cosas han cambiado.  Rubén Mendoza, director de Señorita María: la falda de la montaña, presentó su nueva película en la noche de apertura: Niña Errante. A la proyección de la cinta la precedió un discurso político de Mendoza, el cual ha sido criticado por algunos. Se nos olvida que es un derecho fundamental expresar ideas aunque estas no coincidan con las del “establecimiento”. Yo en cambio invito a leerlo. Coincido plenamente con muchas cosas que dice y especialmente cuando manifiesta “no importa si el cine no es un negocio o una industria; el cine tiene que existir como una forma de expresión y de pensamiento de una sociedad”. Así es. Ese es su papel fundamental. Falta ver si ahora, con los nuevos vientos, también lo enmarcan como otra forma de adoctrinamiento.

Fuente imagen: https://bit.ly/2SU2vmY

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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