Camino al reconocimiento y la inclusión

El mes de mayo fue reafirmado por el Ministerio de Cultura como el mes de la Herencia afrocolombiana de las comunidades negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales de Colombia. Esta celebración en consonancia con el Día nacional de la afrocolombianidad, tiene por objetivo recuperar la memoria histórica y aunar esfuerzos para visibilizar a dichas comunidades mediante acciones en el marco cultural, educativo y pedagógico.

La historia da cuenta de las infortunadas causas y circunstancias que determinaron la suerte de la población de ancestro africano, y de su lucha por la conquista de sus derechos. Sin olvidar que la construcción del país y particularmente en el Valle del Cauca, se ha realizado en buena parte con el esfuerzo y el servicio prestado por aquella inmensa minoría afrocolombiana, al tiempo que ésta ha dado grandes aportes a la cultura, en especial en el campo musical, deportivo y gastronómico. No obstante, en algunas regiones el tejido social de esta minoría ha sido destruido por efecto de proyectos o desarrollos realizados a tabla rasa, esto es, sin considerar sus medios de subsistencia, núcleos familiares y culturales, con el efecto devastador de su desplazamiento hacia las ciudades en condiciones de desamparo.

Naturalmente que en diversas instancias se han dispuesto acciones para el mejoramiento de las condiciones de vida de tal comunidad, como se aprecia, por ejemplo, en disposiciones legales relativas a derechos sobre determinadas tierras, a la creación de un Fondo para el Desarrollo Integral de Buenaventura y a la adopción de una Política Pública Afrocolombiana, Negra, Raizal y Palenquera recientemente aprobada por el Concejo Municipal de Cali. Con todo, la presencia y modos de vida de los afrocolombianos no ha sido eficazmente protegida, ni han tenido suficiente protagonismo en los frentes democráticos y literarios. O bien ellos figuran únicamente como parte del escenario, o bien las historias no son contadas desde la voz o sensibilidad del personaje afro-descendiente. Se destacan sin embargo, en el campo literario obras que sí fueron más allá de ese panorama, al ocuparse de los orígenes y trasegar de la población afro en Colombia.

Jorge Isaacs, por ejemplo, nos legó su respeto y sensibilidad por quienes vinieron de África, así como un revelador relato de los primeros tiempos de Feliciana, aya de Efraín y María en “María”: “Aquella mujer que iba a morir lejos de su patria; aquella mujer que tan dulce afecto me había tenido desde que fue a nuestra casa; en cuyos brazos se durmió tantas veces María siendo niña…Pero he aquí su historia, que referida por Feliciana con rústico y patético lenguaje, entretuvo algunas veladas de mi infancia”(p152). De este modo, sabemos que ella fue hija de un rey y gran guerrero de África, y que en medio de los conflictos y batallas terminó separada de su amado Sinar y esclavizada. Dentro de las circunstancias, fue afortunadamente acogida por el padre de Efraín en calidad de aya, antes que de esclava, al abrigo de la familia y la hacienda El Paraíso, donde crece su hijo Juan Ángel.

Por su parte, Manuel Zapata Olivella llevó a cabo una valiosa investigación desde la misma África, adentrándose en la experiencia de la prisión, la travesía del océano hasta América y la cosmogonía de sus antepasados africanos. Fruto de ello, es “Changó el gran putas”, verdadera epopeya de los negros desde sus mitología, incorporando la figura de Benkos Biohó. En la realidad, Benkos comandó el grupo de cimarrones fugados en busca de su libertad, fundadores según se dice, del palenque de San Basilio, primera población independizada, declarado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la conservación de sus tradiciones. Entre otros autores importantes que incursionaron en el mundo afrocolombiano, están Edgard Collazos “En tierra ajena” y Arnoldo Palacios, poeta chocoano, con su novela “Las estrellas son negras”.

Dentro del propósito de la Nación de recuperar la memoria histórica de la comunidad afro y de visibilizar sus obras, también se destaca la conformación de una Biblioteca  de literatura afrocolombiana en la biblioteca virtual del Banco de la República (http://babel.banrepcultural.org/cdm/landingpage/collection/p17054coll7).  Se trata de una variada colección de obras que como lo expresa la página virtual, pretende hacer patente la confluencia de la expresión y creatividad ancestral afrocolombiana que sensibiliza y enriquece la vida cultural de este territorio.

Como sea, hoy puede hablarse con propiedad del afrocolombiano por su profundas raíces en el país a través de generaciones que han hecho de esta Nación la suya y de estas tierras las suyas, por las cuales también batallan. Si bien gravita sobre la población afrocolombiana la memoria de sus ancestros y su difícil historia, hoy por hoy se saben integrantes de una gran comunidad colombiana multiétnica que se reconoce en sus ritmos, expresiones culturales. Los logros de quienes se destacan entre estas comunidades nos enorgullecen, al igual que los de tantos otros anónimos que con su dedicación y trabajo contribuyen al bienestar general. Los aportes  culturales y el espíritu de solidaridad y convivencia que caracteriza al afrodescendiente de bien, hacen posible que con la convergencia de esfuerzos del Estado y la sociedad en general, se logren mejores condiciones de vida e inclusión.

Referencias

Ley 70 de 1993, Ley 725 de 2001, Ley 1872 de 2017, Resolución 740 del 2011 del Ministerio de Cultura. (http://babel.banrepcultural.org/cdm/landingpage/collection/p17054coll7).

 

María, Jorge Isaacs. Panamericana Editorial. 1997.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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