Cali colapsa

Lead India es uno de esos videos que se mueven constantemente en las redes para mostrar el poder de un equipo que trabaja alineado por lograr un objetivo común. Se encuentra en Youtube y es la historia de un grupo de personas sufriendo un trancón porque se ha caído un árbol. Arranca a llover y en medio de la ineptitud de las autoridades y la indiferencia de la gente, un niño bota su maletín de colegio al piso y comienza a empujar el árbol. El desenlace feliz es obvio, y a estas alturas muchos seguramente ya saben para dónde voy con esto.

Lluvia, árboles caídos, ineptitud de las autoridades, indiferencia. Si a eso le sumamos nula señal de celular, barrios sin energía por horas, inundaciones, cortes de agua por turbiedad, ya todos saben que estoy hablando de la manera como Cali colapsa cuando caen gotas de lluvia. Pueden ser goticas, pueden ser pasanubes, puede ser un diluvio universal, no importa, el hecho es que la infraestructura de Cali y las autoridades de Cali no están preparadas para afrontar la crisis que se genera.

El lunes y martes de la semana pasada pasé horas en trancones causados por un par de aguaceros. El del martes pasará a los anales de la historia triste de esta ciudad, y lo que causó el aguacero del lunes fue exactamente igual, pero no llegó a ser tan mediático seguramente porque el colapso fue en la Avenida Ciudad de Cali y hacia allá no miramos.

¡No hay derecho que sucedan este tipo de crisis en la cuarta ciudad más grande de Colombia! Es, además de desmotivante, una verdadera vergüenza porque es indicativo de falta de visión y falta de gestión.

¿Qué plan de prevención había? Pues obvio que ninguno. Algo de diagnóstico, cero acción. De hecho el mismo Miguel Fernando Vásquez, líder de gestión de flora en el Dagma afirmó en un artículo publicado en este diario el día después de aguacero #2, que hace apenas un mes y medio fue creado un comité de emergencia arbóreo. Sin embargo el mismo funcionario afirma a renglón seguido que en un censo de 2015 se diagnosticó que 18 mil árboles “están en peligro y que se está determinando si requieren tala o control efectivo para garantizar su estabilidad”. Me pregunto, ¿cuánto tiempo se demora un Comité en “determinar” qué hacer con un árbol que potencialmente puede matar a un ser humano? (ya van tres muertos este año).

Por otra parte, y en dos artículos de El País publicados el 7 y 9 el de abril se afirma que “los usuarios de energía de Emcali suelen quedarse a oscuras, por horas o incluso días, cada que el agua cae sobre la ciudad” y que “la turbiedad en el río Cauca podría generar nuevos cortes de agua”.

En el primer caso el asunto es que según informe de la Superintendencia de Servicios Públicos, “el 60% de los transformadores de potencia que hay en las subestaciones cuentan con edades superiores a los 25 años” y el hecho que el cableado sea aéreo también lo hace más vulnerable. En el caso del agua, sí se han disminuido los cortes gracias a la puesta en marcha de dos reservorios, pero todavía está pendiente detener la deforestación en las cuencas, implementar el proyecto de filtración en el lecho del río y habilitar cinco pozos profundos que hay en el oriente, según afirma un concejal.

Evidentemente la inversión para generar un cambio de esta magnitud es inmensa, pero hay que buscar los recursos como sea. Cali no es una ciudad que se pueda dar el lujo de colapsar y los ciudadanos no tenemos por qué aguantarlo.

Columna: https://bit.ly/2V4qlBu

Imagen: https://bit.ly/2UBhTua

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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