Balance económico y perspectivas 2021

El que termina, será recordado por ser el peor año de la historia económica de Colombia. Algo inimaginable para una economía que venía en plena aceleración y que destacaba por su dinámica frente a sus vecinos regionales, pero que se fue haciendo cada vez más evidente con el paso de los meses a medida que el coronavirus mostraba su persistencia y peligrosidad.

Al terminar el año, cerca de 40.000 colombianos habrán perdido prematuramente la vida por esta enfermedad. El PIB se situará un -8.2% por debajo de su nivel de 2019[1], miles de empresas habrán cerrado sus puertas y cerca de un millón y medio de trabajadores no habrá recuperado el empleo perdido por los efectos financieros de las cuarentenas y las quiebras.

El segundo y el tercer trimestre del año mostraron tasas de crecimiento negativas frente al mismo trimestre del año anterior, -15.7% y -9.0% respectivamente. Con un sector turístico aún lejos de su plena capacidad y festividades canceladas a lo largo de todo el país, es bastante probable que el PIB del cuatro trimestre también caiga en su indicador interanual.

No obstante, son muchos los signos que presagian una sólida recuperación en 2021 y que muestran que ésta ya viene en camino. En el tercer trimestre de 2020 la economía colombiana creció un 8.7% frente al segundo trimestre, mostrando que la reapertura de muchos sectores podía ser exitosa incluso en medio de fuertes restricciones como el cumplimiento de normas y protocolos de bioseguridad. A diferencia de muchos países europeos donde se presentaron rebrotes y nuevas cuarentenas, el cuarto trimestre colombiano mostrará muy probablemente un crecimiento robusto frente al tercer trimestre. El tráfico en las calles y el consumo de energía son indicadores tempranos de esta reactivación[2]. Se prevé un crecimiento superior al 4.0% en 2021.

Asimismo, el mercado laboral también ha mostrado resiliencia. La tasa de desempleo de octubre 2020 fue de 14.7%, aunque superior a la de un año atrás, es inferior al 21.4% del mes de mayo. Un aumento del salario mínimo que refleje el deterioro del poder adquisitivo (una inflación del 1.9%), más las ganancias en productividad (difícilmente estimables) a lo largo del año, podría ser la fórmula justa para no castigar aún más la demanda, mientras se mantienen los incentivos a la contratación formal. Las propuestas favorables a aumentos superiores al 4% desconocen la fragilidad actual del mercado laboral. Asimismo, las solicitudes de reducción del salario mínimo pueden deprimir todavía más la confianza del consumidor.

Durante el mes de noviembre el peso se apreció un 5.7% frente al dólar, llevando el tipo de cambio a niveles inferiores a los 3.500 pesos por dólar en diciembre. Estas cotizaciones siguen brindando una buena competitividad cambiaria para las exportaciones no tradicionales, al tiempo que dan incentivos a la adquisición de tecnología como los aparatos electrónicos necesarios para facilitar la conectividad.

De hecho, uno de los efectos positivos de las cuarentenas es haber conducido al país hacia una economía más digital. Esto traerá una mayor formalización de los mercados e importantes ganancias en productividad. Durante el tercer día sin IVA las ventas se desbordaron, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, “las ventas realizadas a través de comercio electrónico el 21 de noviembre fueron 712% superiores a las realizadas un sábado promedio”[3].

Para finalizar, en el plano internacional, dos eventos de suma importancia ocurridos en la parte final del año añaden un componente adicional de esperanza. El primero, es la elección de Joe Biden como presidente en Estados Unidos, pues con su llegada a la Casa Blanca se reduce la incertidumbre sobre las políticas públicas, que durante la administración Trump alcanzó niveles excesivamente altos[4]. El comercio internacional y las inversiones extranjeras podrán gozar así de un renovado aire de confianza sobre la estabilidad de las reglas de juego a nivel global. En segundo lugar, está la puesta en escena de varias vacunas efectivas para combatir el Covid-19 y su pronta llegada a Colombia, que unido a los ya bastante altos niveles de seroprevalencia en varias ciudades del país nos hace prever un 2021 libre de cuarentenas por esta enfermedad.

Algunos factores fragilizantes como el mayor endeudamiento público, el aumento de la deuda externa, el resurgimiento de la violencia, el deterioro de la cartera crediticia, o la titubeante confianza del consumidor, cuya moral debe restablecerse más allá de los aumentos salariales, deben estar especialmente bajo la lupa del gobierno Duque a lo largo de 2021. Las condiciones están dadas para una reactivación económica que facilite el camino para la corrección de las múltiples injusticias sociales presentes en nuestro país y que marque el inicio de unos nuevos felices años veinte.

[1] IMF. World Economic Outlook, October. https://www.imf.org/en/Publications/WEO

[2] Revista Dinero. El consumo de energía en Colombia alcanza los niveles previos a la pandemia. Octubre 7 de 2020. https://www.dinero.com/empresas/confidencias-on-line/articulo/consumo-de-energia-en-colombia-para-octubre-de-2020/302682

[3] Cámara Colombiana de Comercio Electrónico. Noviembre 23 de 2020. https://www.ccce.org.co/noticias/informe-final-jornadas-de-dia-sin-iva-ecommerce/

[4] Economic Policy Uncertainty Index. https://www.policyuncertainty.com/

Foto de Pixabay

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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