Ante la ley

Desde la antigüedad la humanidad se vio en la necesidad de establecer reglas de conducta y castigos a fin de garantizar la vida, las libertades y las relaciones sociales de los miembros de la comunidad. Sentaron importantes bases del derecho – bajo la idea de lo justo e injusto para su época- entre otros, el Código de Hammurabi de Babilonia (1.750 a. C.),  la ley de las doce tablas, las leyes de la antigua Grecia y el histórico derecho Romano, fuente e inspiración de legislaciones europeas y latinoamericanas. Con los cambios naturales de la mentalidad y de las costumbres se pasó de leyes supuestamente recibidas de los dioses, a disposiciones creadas por los hombres o los legisladores.  Para Tomás de Aquino en la Summa Teológica, la ley positiva es justa, si tiene como fin el bien común y hacia él se dirige.

Con la justicia como premisa, las leyes vienen evolucionando a través de los siglos, reconociendo derechos y  obligaciones en las esferas públicas y privadas. De ahí que buena  parte de los acontecimientos personales, sociales e históricos lindan con el ordenamiento legal, y los conflictos que se suscitan dejan ver el desempeño de la justicia y la condición humana de los actores.  Desde ese tópico, la literatura es una alternativa para conocer las complejidades de la vida abordadas por autores dentro de su momento histórico y sensibilidad frente a la ley. La mitología griega, el teatro y la literatura remite a tragedias y dramas por diversas causas, donde son problemáticas las posiciones sobre la ética, las leyes y la justicia: Antígona (Sófocles) desobedece la orden del Rey de Tebas de no dar sepultura a su hermano, pues la única ley que reconoce es la inmutable, escrita en el corazón de los hombres. En El Mercader de Venecia (William Shakespeare) el enjuiciamiento de un mercader cristiano que no ha pagado su deuda al judío prestamista, y la defensa que asume una joven rica que se hace pasar por abogado ante el Tribunal, es escenario para apreciar las dificultades en la interpretación de la  ley y los términos de los contratos.

Entre casos de la vida real con resonancia mundial, recreados en novelas y películas  -especialmente por las sombras que recayeron sobre los respectivos procesos- se destaca el juicio contra Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, sobre el cual prevalece la creencia de que los sentimientos anti inmigrantes y antianarquistas predispusieron al jurado a condenarlos y ejecutarlos en 1923. También en el proceso contra los esposos judío americanos, Ethel y Julius Rosemberg, por la venta de secretos a la Unión Soviética, se cree que el influjo de la guerra fría pesó en la decisión de su condena a muerte, llevada a cabo en 1953. Por su parte, la clásica novela de Haaper Lee, Matar un ruiseñor (1.960), revela la presión de los prejuicios raciales sobre el sistema judicial y sobre el abogado defensor del hombre negro, injustamente acusado.

Otra realidad con diferentes significaciones e interpretaciones nos ofrece Franz Kafka acerca de una existencia absurda frente al aparato judicial. Sus obras, El Proceso, La colonia penitenciaria o Ante la ley, suscitan interrogantes que quedan a la intuición del lector, sin desconocer valiosos análisis sobre ellas de orden sociológico, psicológico y filosófico. En el cuento breve Ante la ley,  un campesino llega a las puertas de la ley y le pide al guardián que le permita entrar en ella. El guardián le dice que por ahora no se lo puede permitir. Le pregunta si más tarde, es posible le responde. El campesino atisba al interior y el guardián le advierte,  si tanto te atrae, intenta (..)Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero. El campesino no había previsto semejantes dificultades pero resuelve esperar al lado de la puerta en un banquillo que le presta el guardián.  Entre ruegos e intentos de entrar, recibiendo la misma respuesta, pasan los años y envejece el campesino, se debilita su vista, en penumbras descubre el resplandor y antes de morir pregunta al guardián, Todos buscan la Ley –dice el hombre- Y cómo es que en todos estos años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella? El guardián comprende que el campesino va a morir y le grita para que sus oídos perciban las palabras:  -Nadie más podría entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré”.

Obras como las mencionadas mantienen vigencia por su calidad literaria y son referentes en la comprensión de la psiquis y conducta de afectados y administradores de la justicia. Aún cuando no es propósito de las obras literarias o artísticas impartir enseñanzas, sí revelan lo impredecible de las contiendas y que la historia también juzga la actuación de los guardianes de la ley, así como el sentido de ésta. La probidad e imparcialidad de los tribunales, así como la ética de las partes en un proceso son los valores que requiere la verdadera justicia. El acercamiento entre el derecho y la literatura es una opción más para abordar, especialmente cuando el VI Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea, a realizarse en Cali, invita a leer y a disfrutar su programación, esta vez en forma virtual.

Imagen: https://bit.ly/3hM7aEC

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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