A por tres y muchos más

Nicolás y yo hicimos un acuerdo hace un par de semanas. Fue sobre un plato de papas fritas en un restaurante. Le conté una frustración que tenía porque veo que este mundo no evoluciona como yo quisiera en temas de inclusión y diversidad. Confesé que a veces no sé por dónde se debe empezar. Me dijo, “pues mamá, diciendo cuando algo te molesta y así vas enseñando”. De manera que aplicando el sentido común de mi adolescente, comenzamos por casa y ahí, en nuestro pequeño entorno, vamos en el proceso de evolucionar nuestras propias mentes.

Claramente es un punto de partida válido y ahora cada que algún miembro de familia hace un comentario discriminatorio que pordebajee a alguien de otro género, raza, religión, cultura o hasta edad a la nuestra, interrumpimos la conversación y le hacemos caer en cuenta que lo que acaba de decir es inaceptable. Al principio fue raro, pero se vuelve un hábito.

No obstante, mientras se genera cambio en un mundo micro, ¿cómo hacer para que se mueva esto en grande? Hace unos días leí algo al respecto en un estudio de Egon Zehnder, la consultora global para liderazgo en compañías y organizaciones. El documento resume los resultados de un rastreo de diversidad en 1610 Juntas Directivas de compañías con un valor de mercado que supera los 7 billones de euros. Fue elaborado en 44 países a partir de mayo de 2018.

¿Por qué la importancia de analizar este tema en Juntas Directivas? “Son los tomadores de decisión de mayor influencia en los negocios, escogen a los CEO y a un porcentaje significativo del talento. Ayudan a las compañías a determinar visión y estrategia. Manejan retos legales y tecnológicos, regulación financiera y asuntos de reputación -todos temas críticos que tienen un impacto en el éxito o fracaso de una organización-. La falta de diversidad en ellas significa que pierden la perspectiva importante de algunos grupos de interés, incluyendo sus futuros líderes, clientes y accionistas”.

En el documento se afirma que vamos a un paso más lento de lo que podríamos imaginar, aunque en la última década hemos evolucionado y 2018 fue un año clave para visibilizar temas de mujer. La creencia en Egon Zehnder es que el cambio real en la manera como opera una Junta Directiva y asume la diversidad, es cuando hay por lo menos tres mujeres en ella, o personas de otras culturas, razas, edades. Ese tres es el número mágico y el momento en el cual las conversaciones y discusiones se vuelven realmente constructivas para el negocio.

De manera que está en manos de las juntas directivas que la diversidad (y por ende el respeto) sea una prioridad estratégica en las organizaciones. Desde el más alto liderazgo se da el ejemplo, se establecen los indicadores, se evalúan los resultados y se ‘castiga’ a quienes incumplen. Algo así como lo que Nicolás y yo establecimos desde la Junta del hogar.

Evidentemente, yo estoy hablando de diversidad como mujer que soy y con el anhelo de ver que mi género esté debidamente representado en todas las capas de las organizaciones y sobre todo en cargos de liderazgo. ¿Que tres es el número mágico? Espectacular. Pero en últimas, además de tres mujeres aportando, moviendo y liderando, lo que se requiere son múltiples voces disímiles que hagan ver que este mundo no es plano, gris y desabrido sino absolutamente diverso, vibrante y lleno de color. Si no lo vemos, aceptamos y vivimos así, nada dejaremos aquí.

Fuente: www.roastbrief.com.mx

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario