50 años de la Javeriana en Cali

Esta semana se cumplieron 50 años de presencia de la Universidad Javeriana en Cali. La historia inició en el antiguo Colegio Berchmans, la noche del 6 de octubre de 1970, cuando 53 personas empezaron la carrera de Contaduría con el respaldo del programa de Contaduría Pública de la Javeriana Bogotá. La mayoría de los estudiantes ya eran contadores “empíricos”, pero requerían convalidar sus conocimientos y recibir el título profesional de Contadores.

Hoy la Universidad Javeriana de Cali tiene cinco facultades, 27 carreras de pregrado y más de 25  posgrados, en un campus con 16 hectáreas con más de 76.000 m² de áreas verdes. 32.000 personas han terminado sus estudios en ella. Estos datos y varios otros que omito, demuestran la magnitud de lo logrado. Pero la consecución de otras cosas es más importante aún que lo antes mencionado. 

Una universidad es una corporación formada por hombres y mujeres unidos por un objeto común, el conocimiento. En una Universidad se enseña y se aprende, y además se genera nuevo conocimiento a través de la investigación, pero por sobre todo, el propósito central de una universidad debe ser formar mejores personas, mejores seres humanos.

Una universidad busca educar seres humanos que desarrollen todos los aspectos de su personalidad, es decir, que se formen integralmente, aprovechando todas sus potencialidades, y sean exitosos y felices. Espera que sus egresados sean capaces de ejercer su profesión con competencia, practicando los más altos principios morales, con un profundo sentido social. Un buen profesional debe ser capaz de anteponer los intereses de la comunidad a los suyos personales. Debe ser consciente que, mediante su ejercicio profesional y su vida familiar y social, debe impactar positivamente a la sociedad en que vive, para que ésta se desarrolle, sea más justa e incluyente.

Todo esto es buscado por la Universidad Javeriana de Cali, y de eso yo doy fe por haber sido parte de la misma durante muchos años, y con la libertad que da el no estar ya vinculado laboralmente a ella.  

Durante los 23 años que trabajé en la Javeriana Cali vi que su mayor preocupación era formar mejores personas para el mundo, que fueran capaces de ser y de vivir cumpliendo todo lo antes explicado. En la Javeriana Cali se privilegia a la persona por encima de cualquier otro objetivo, se busca el mejor estar de los pobres y de los excluidos, todo dentro de un clima de tolerancia y de respeto por los demás, sean cuales fuere su etnia, condición social, su género u orientación sexual, sus ideas y su concepción de Dios. En ella nadie es discriminado.

Por esto, como ciudadano de Cali y del Valle que soy, doy gracias a la Javeriana Colombia, a la Compañía de Jesús, y a las personas que forman y han formado parte de la Comunidad Educativa Javeriana de Cali, por el excelente trabajo realizado, día a día, desde 1970, en pro de mi ciudad, de mi región, y especialmente de sus gentes.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario